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La Luisita y Santa Clara

 

 

Los recuerdos y memorias de los habitantes de La Luisita-Santa Clara, nos permiten reconstruir la historia de este importante sector.

  

 

 

 

MEMORIAS 

 

Hace cerca de 30 años se construyó el primer conjunto residencial en el barrio La Luisita-Santa Clara y los primeros residentes recuerdan que en aquel entonces el sector estaba rodeado de inmensos potreros que albergaban a cerca de 150 perros, ovejas y vacas y en las noches aún se percibía en el aire la tranquilidad de vivir en un ambiente rural.

 

Henry Lerma, uno de los fundadores de la Junta de Acción Comunal del barrio, señala que el barrio está ubicado en lo que antiguamente se llamaba la Gran Hacienda Cama Vieja y mucho tiempo antes, la zona tuvo una gran importancia histórica porque en la época de la Colonia, por allí pasaba el Camino Real que conducía de Bogotá hacia Honda, desde donde salían las embarcaciones hacia Barranquilla.

 

“El Camino Real era transitado por personas que se desplazaban a caballo o en carruajes. Los terrenos en donde está el barrio actualmente, en el pasado estuvieron destinados a la agricultura, luego se convirtieron en tierras de pastoreo y paulatinamente llegó el desarrollo urbano al sector”, señala Henry Lerma.

 

 

Otro de los líderes del barrio es Jorge Isaac Godoy, quien recuerda que hace 29 años compró su apartamento en el conjunto residencial El Retiro, a donde llegó a vivir con su familia, cuando no había ningún otro edificio en la zona. Desde las ventanas de su hogar ha sido testigo del acelerado crecimiento y transformación de la zona y ha participado activamente en las iniciativas cívicas para mejorar el entorno, a través de su vinculación a la Junta de Acción Comunal del barrio, a la que pertenece hace 12 años, y mediante su activa presencia en reuniones con las autoridades locales para analizar las problemáticas del sector.   

 

  

 La Luisita-Santa Clara en la actualidad tiene más de 120 edificios en los que residen cerca de 10.000 personas, así como locales con diversas actividades comerciales, jardínes infantiles, hotel y dos conventos de órdenes religiosas. El barrio abarca el área que va desde la Avenida La Esperanza hasta la Avenida El Ferrocarril y desde la carrera 45 hasta la carrera 50.  

 

El original nombre del barrio nació de la unión de dos áreas que hacían parte de lo que actualmente es el parque principal y estaban divididas por una diagonal; de un lado estaba Santa Clara y del otro, La Luisita. En el momento de crear la Junta de Acción Comunal, decidieron unir las dos zonas en un solo barrio.

 

La consolidación del emblemático parque principal ha sido impulsada a través de la gestión cívica de los vecinos y de activos líderes como Florinda Arévalo, que estuvo 12 años como Presidenta de la Junta de Acción Comunal, y de su hija, Sandra Muñoz, quien llegó al barrio a sus 11 años y ahora es una apasionada defensora de la transformación de la zona.

 

“Hemos impulsado varias iniciativas para mejorar nuestro barrio. Tuvimos una época en que las calles estaban en muy mal estado y para lograr el reparcheo de calles, hicimos una movilización ciudadana. La construcción del parque principal fue el resultado de una larga gestión y para lograr la arborización, el barrio participó y ganó un concurso ambiental patrocinado por Shell”, recuerda Sandra.

 

El parque actualmente es epicentro de actividades deportivas de la comunidad y los vecinos recuerdan que hace cerca de 10 años, surgió conciencia ambiental en el barrio cuando los niños vecinos participaron en el programa “Gobierna tu Parque” que ejecutaba el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) y era liderado por Isabella Santodomingo.

 

A través de este programa, se nombraba un gabinete de gobierno para el parque con un niño que cumplía las funciones de Alcalde del parque; otro niño fue nombrado Secretario de Salud para coordinar las jornadas de vacunación, un director ambiental se encargaba del aseo y otro niño era el Secretario de Transporte que velaba por la seguridad del peatón.

 

Aunque este tipo de iniciativas no continuaron, el espíritu ambiental aún se percibe en el sector, pues los edificios han venido desarrollando un trabajo conjunto con los recicladores de la zona, para procesos de selección de residuos sólidos y recibieron un reconocimiento por parte de la Unidad Administrativa Ejecutiva de Servicios Públicos (UAESP) por ser uno de los barrios con mejor gestión en este tema.

 

Los vecinos destacan que aunque el barrio sigue siendo muy tranquilo, les preocupan problemáticas como la inseguridad y quieren trabajar conjuntamente para que esta zona continúe mejorando y  aprovechando las ventajas estratégicas de su buena ubicación en la ciudad. 

 

(Publicado diciembre 2012)