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El Recuerdo

El barrio El Recuerdo está lleno de cálidas memorias y anécdotas de los vecinos que llegaron cuando el barrio apenas estaba naciendo y han vivido allí la mayor parte de sus vidas. En la actualidad, un grupo de vecinos está liderando una iniciativa para promover una transformación positiva del barrio...

 

 

 

 

 

LAS GRATAS MEMORIAS 

 

El barrio El Recuerdo, haciendo honor a su nombre, está lleno de gratos y amables recuerdos de sus vecinos, algunos de los cuales llegaron al barrio cuando apenas se iba a empezar a construir la Avenida Eldorado, la gente llegaba a la zona en el bus intermunicipal y había tan pocas construcciones, que desde las casas se alcanzaban a divisar los mausoleos del Cementerio Central.

 

A sus 104 años, don Enrique León y su esposa doña Rosita de León, conservan intactas en su memoria las historias y anécdotas de El Recuerdo, a donde llegaron a vivir hace cerca de 50 años. Desde su casa han sido testigos del proceso de transformación del barrio que inicialmente era completamente residencial y que poco a poco fue cambiando, con la llegada del comercio y el desarrollo hotelero.

 

Sus recuerdos del barrio, al igual que los de muchos de sus vecinos, están ligados a la  parroquia Nuestra Señora del Pilar. Inicialmente las misas se celebraban en una especie de galpón ubicado en el mismo lugar que ahora ocupa el templo. A través de actividades comunitarias como rifas, bazares y bingos, se recolectó el dinero para consolidar la parroquia, que ha sido considerada una gran obra de arquitectura e ingeniería, por la innovación en sus sistemas de construcción.

 

“En aquella época para los vecinos era tan importante la iglesia, que muchos de ellos donaron los vasos de plata de sus casas, para que los fundieran y elaboraran las campanas de la parroquia”, recuerda Manuel Guillermo Pinzón que lleva sus 50 años de vida en El Recuerdo y que en su infancia era el acólito de la parroquia.

 

Alicia Giorgi, Presidenta de la Legión de María del barrio El Recuerdo, quien lleva más de 30 años en el barrio, destaca que la parroquia sigue siendo un espacio muy importante para la comunidad y  cumple una labor social muy valiosa, como la visita y atención a los enfermos. Además, asegura que algunas tradiciones religiosas se conservan como la realización del Viacrucis en Semana Santa, que es liderado por el párroco y aún se hace elevando pequeños altares para cada estación del Viacrucis, frente a las casas de los vecinos.

 

Lucila Pérez, lleva más de 50 años en el barrio y recuerda con nostalgia los tiempos en los que todos los vecinos de El Recuerdo eran como una gran familia, que siempre se reunía para celebrar Nochebuena y Año Nuevo, para hacer competencias deportivas, bazares, brigadas de aseo y los niños salían con tranquilidad a jugar a la calle, porque entre todos los vecinos los cuidaban.

 

Tiempo después, en el barrio se construyó el edificio conocido como “Hielorama”, que era famoso por ser el más alto y moderno de la calle 26 y reconocido por la pista de patinaje en el hielo que albergaba en el sótano. El lugar se convirtió en el sitio más popular del barrio y lugar de encuentro de los jóvenes, que se daban cita allí para patinar y divertirse en las noches, hasta que la pista fue cerrada, según los vecinos, porque el edificio se estaba afectando por el peso del hielo.

 

Poco a poco los vecinos fundadores fueron desapareciendo y las grandes casas se transformaron en hostales para los estudiantes de la Universidad Nacional, quienes en temporada de vacaciones, viajan de regreso a sus ciudades de origen dejando el barrio un poco solitario.

 

Actualmente, hay un gran número de adultos mayores viviendo en El Recuerdo. Yolanda Cabeza, Vicepresidenta de la Junta de Acción Comunal y  una de las líderes más activas del barrio ha gestionado con la Alcaldía Local de Teusaquillo, la Universidad Pedagógica, la Red de Adulto Mayor (Coenve) y la Veeduría de Control Social una serie de programas para que los adultos mayores disfruten de su tiempo libre de una manera más productiva.

 

“Actualmente, estamos facilitando la participación de los adultos mayores en programas de medicina alternativa, actividad física, yoga, gimnasia cerebral, danza, manualidades, natación y caminatas ecológicas, entre otros. Nos reunimos dos veces a la semana para desarrollar cada uno de los proyectos”, señala.

 

 

 

El futuro de El Recuerdo

 

Al lado de las nostalgias del pasado han surgido las expectativas sobre el futuro, pues los procesos de crecimiento y transformación y la ubicación estratégica de El Recuerdo en una de las zonas con mayor proyección de desarrollo en Bogotá, han generado nuevas perspectivas para todos.

 

Poco a poco se ha venido gestando un proceso de participación comunitaria muy positivo en el que los vecinos “sueñan” el barrio en el que se convertirán en el futuro y lo plasman en maquetas, a través de las cuales proponen nuevos espacios públicos, áreas verdes y una nueva distribución para el barrio.

 

El principal gestor e impulsor de este proceso es Hernán Giménez, un arquitecto argentino con especialización en Planeación del Desarrollo Regional y candidato a doctorado en Geografía, quien llegó a Colombia en 1995, se quedó a vivir en el país, formó una familia y desde el 2006 vive con su esposa y sus dos hijas en El Recuerdo.

 

Hernán ha invitado a los vecinos a “soñar” colectivamente con el futuro barrio bajo la premisa básica de promover que los residentes actuales puedan mantenerse en El Recuerdo, conservando la cultura y el tejido social actual y a la vez facilitando que el barrio se adapte a las transformaciones de la ciudad mediante un desarrollo  urbanístico organizado y sostenible desde el punto de vista ambiental, social y económico.

 

Este gran “sueño” es compartido por los más de 600 vecinos que han participado en las reuniones que realiza Hernán en forma permanente. “El Recuerdo tiene grandes posibilidades de convertirse en un barrio del siglo XXI, sostenible, mucho más peatonal, lleno de áreas verdes, con cultivos sostenibles, techos verdes y en donde las redes sociales fortalezcan la actividad económica y todo lo que está construido se reconfigure para beneficiar a los vecinos originales y para recibir a la nueva población que llegará a la zona”, señala Hernán.

 

 

Para gestionar este proceso de transformación urbanística del barrio, Hernán en forma conjunta con los vecinos que han participado en los procesos de participación comunitaria, consolidaron la Corporación Vida de Barrio; una entidad sin ánimo de lucro que él preside y que gestionará el cambio con los protagonistas más importantes de esta transformación; los residentes 

(Publicado abril de 2012)